

Florbella, antes Fragancias, necesitaba redefinir su identidad. El nombre anterior estaba fuertemente asociado a perfumería y ya no representaba el presente del negocio, centrado en ropa interior femenina y productos complementarios.
El cambio de nombre mantuvo la idea de la flor como elemento reconocible y conservó el color rosado como anclaje visual. La flor pasó a ocupar un lugar central dentro del sistema gráfico.
A partir de allí desarrollamos ilustraciones de mujeres diversas, seguras y libres, que reflejan cómo la marca quiere que sus clientas se sientan en el local: cómodas, empoderadas y auténticas. El resultado es una identidad que respeta su trayectoria y comunica con claridad su nueva etapa.






